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Declaración 18. 10 – Chile, la revuelta de octubre un año después

Nuestra organización internacional por la defensa de los derechos humanos, nació como respuesta a raíz de la violencia estatal desatada en Chile a partir del 18 de octubre del año 2019. Violencia injustificada contra todo un pueblo que ejercía su legítimo derecho a la manifestación pacífica para contestar las injusticias, cada vez más profundas, impuestas por el sistema capitalista neoliberal.

Nuestra condición de chilenas y chilenos radicados en el extranjero, nos hizo revivir uno de los peores momentos de la historia de nuestro país y el impacto que ello significó en las vidas de miles de compatriotas.

La sombra de la dictadura cívico militar de Pinochet

Hoy se cumple un año de la revuelta de octubre en Chile, en estos doce meses, reconocidos organismos internacionales de derechos humanos han publicado seis informes que certifican la veracidad de las denuncias recibidas por defensoras y defensores de los derechos humanos, y difundidas a través de las redes sociales.

Chile Despertó!

Nuestra organización – en ese entonces: Comité de derechos humanos de una red de chilenos autoconvocados en el extranjero – coordinó a partir del 28 de octubre, la visita de una delegación de eurodiputados, para que recogieran las denuncias directamente desde el mundo asociativo estudiantil, defensores de los derechos humanos, sindicatos, activistas medioambientales y colegios profesionales como el Colegio de Médicos de Chile.

Informe de la visita a Chile

Los meses de diciembre de 2019 y enero de 2020, realizamos dos informes jurídicos con datos actualizados, para denunciar que la violencia sistemática cometida por agentes del estado y la falta de garantías procesales para las víctimas, no habían disminuido. Así el día 22 de enero, tuvimos la oportunidad de intervenir en la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo:

El mes de agosto – en plena pandemia – publicamos un tercer informe jurídico, esta vez mucho más específico para denunciar las graves violaciones a los derechos de niñas, niños y adolescentes.

La pandemia mundial llevó al movimiento social a encontrar nuevas formas de movilización. Y puso al descubierto los elementos que sustentaron la agitación de octubre de 2019. El pueblo se enfrentó al hambre y se hizo evidente la negación de la igualdad ante la ley para los miembros de las comunidades mapuche, los presos políticos, los trabajadores, los habitantes de los barrios marginales, los estudiantes y los activistas medioambientales.

Y la respuesta se materializó con creatividad, solidaridad, rabia, pero al mismo tiempo esperanza.

La organización de ollas comunes bajo el lema “Sólo el pueblo ayuda al pueblo”, nos dio la energía necesaria para reorganizarnos, y recordar que la lucha por la justicia social continúa con o sin pandemia.

A partir del mes de mayo la autoridad ancestral Machi Celestino Córdova, junto a un grupo de prisioneros políticos, realizarán una huelga de hambre de más de cien días para exigir la aplicación del Convenio 169 de la OIT y por la modificación de medidas cautelares para los presos políticos mapuche y no mapuche imputados, y los presos políticos de la revuelta social.

El referéndum que supuestamente cambiará la constitución heredada de la dictadura cívico militar, fue reprogramado para el próximo 25 de octubre.

Nada se ha ganado…

La represión a manos de una policía cada vez más violenta y corrupta, que no respeta ni sus propios protocolos, entrenada con la colaboración de gobiernos europeos y de los EE.UU., y respaldada por las máximas autoridades del gobierno de Piñera, sigue dejando víctimas ante la indiferencia de la comunidad internacional.

Hoy 18 de octubre de 2020, reafirmamos nuestra labor de apoyo a las y los defensores de los derechos humanos del territorio chileno y wallmapu. No cesaremos en golpear puertas para conseguir que la comunidad internacional asuma sus responsabilidades políticas e históricas en la construcción de un mundo más justo y solidario.

Gabriel Gajardo

El artículo 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos así como los artículos 15 y 16 de la Convención Americana de los Derechos Humanos, en los que refiere el Derecho de Reunión y la Libertad de Asociación de las personas, por tanto salir a las calles a manifestarse y protestar es un derecho humano que no puede ser restringido por los Estados parte.

Observación general núm.37 (2020), relativa al derecho de reunión pacífica (artículo 21)*